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Durante los cerca de diez años que duró la lucha armada en esa etapa histórica que conocemos como la Revolución Mexicana, es decir, de 1910 a 1920, surgió una gran cantidad de planes, proclamas y otros documentos similares. Algunos, como el Plan de Ayala o el Plan de Guadalupe, lograron una gran trascendencia histórica, mientras que otros muchos no pasaron de ser efímeros e intrascendentes, debido a su limitado regionalismo, su momento pasajero o su fugaz circunstancia.

De todos esos planes, el más importante de todos, especialmente porque fue el que detonó la explosión que significo el levantamiento popular contra la dictadura porfirista, fue el Plan de San Luis, proclamado por don Francisco I. Madero en San Antonio, Texas, aunque oficialmente se fechó en San Luis Potosí, ciudad donde había empezado a ser redactado.

El Plan de San Luis en pocas palabras:

  • El documento que detonó la Revolución Mexicana
  • Aunque fue publicado en San Antonio, Texas, por motivos políticos se fechó en San Luis Potosí
  • El plan buscaba la no reelección, la democracia, la justicia social y el reparto agrario
  • Fue apoyado por la mayoría de los sectores sociales, con excepción de los que tenían intereses en el gobierno porfirista
  • Gracias al Plan de San Luis surgieron nuevos líderes populares como Emiliano Zapata y Francisco Villa

¿Plan de San Luis o Plan de San Antonio?

Por esos días, Madero se encontraba exilado en el vecino país del norte, en la mencionada ciudad de San Antonio, debido a la persecución de la que había sido objeto durante la campaña electoral para la presidencia de la república en la que, como candidato del Partido Nacional Antirreeleccionista, se atrevió a desafiar al candidato oficial, el dictador Porfirio Díaz, quien buscaba su enésima reelección. Aunque en un principio lo habían considerado como un loco más de los que solían postularse para “competirle” a don Porfirio, la fuerza que el nacido en Parras, Coahuila, fue tomando hizo que el gobierno comenzara a vigilarlo y acosarlo, en busca de algún pretexto para dejarlo fuera de la contienda. El pretexto llegó cuando en junio de aquel año, durante la gira de campaña de Madero, en un mitin celebrado en Monterrey, uno de los oradores, Roque Estrada, fue detenido por la policía acusado de incitar a la rebelión. Don Francisco quiso defenderlo y eso le valió para ser detenido también. Ambos fueron culpados del delito de sedición y encerrados en la cárcel local. Días más tarde, se les trasladó a una prisión en San Luis Potosí. Allí permaneció el candidato Madero, mientras se celebraban las elecciones que daban de nueva cuenta la victoria en las urnas a Porfirio Díaz y ahí también comenzó a redactar el futuro plan revolucionario. Los antirreeleccionistas apelaron los resultados de los comicios, al considerarlos fraudulentos, pero fueron ignorados por las autoridades electorales y el viejo mandatario fue ratificado para ejercer el que sería, según todo indicaba en esos momentos, un nuevo periodo presidencial que duraría hasta 1914.

Una vez pasadas las elecciones y considerando que había dejado de representar un peligro político, Madero fue dejado libre bajo fianza y de inmediato huyó hacia Estados Unidos. Junto con sus colaboradores, se dio entonces a la tarea secreta de afinar y terminar el documento iniciado en San Luis, documento en el que no sólo hacía un llamado a desconocer las elecciones presidenciales, proclamando el principio de no reelección, sino que convocaba directamente a la lucha armada contra Porfirio Díaz. A fin de no tener problemas con las autoridades estadounidenses, el plan fue fechado el 5 de octubre de 1910, último día que Madero pasó en San Luis Potosí; de ahí el nombre que lleva.

Los principios del Plan de San Luis

El plan que don Francisco proponía a todos los mexicanos que no simpatizaban con el régimen porfirista se basaba en varios principios fundamentales, entre los cuales los más importantes eran:

√ No Reelección: Madero exigía que los presidentes y funcionarios públicos no se reeligieran, lo que fue un punto crucial para tratar de poner fin a la larga permanencia de Porfirio Díaz en el poder.

√ Restitución de tierras: El plan también abogaba por la restitución de tierras arrebatadas a los campesinos y a las comunidades indígenas. Esta medida buscaba abordar la terrible desigualdad en el campo.

√ Libertad y justicia: Madero prometía libertad y justicia para todos los mexicanos y el respeto de los derechos civiles y políticos que habían sido suprimidos durante el régimen de Díaz.

√ Igualdad social: Se buscaba reducir las disparidades económicas y sociales en el país, garantizando una distribución más equitativa de la riqueza y el poder.

Un detonante revolucionario

El Plan de San Luis tuvo un eco impresionante en todo México, en donde resonó más allá de lo que el propio Madero había imaginado. Miles de mexicanos, en las más diversas regiones del país, hicieron caso a su llamado de levantarse en armas el 20 de noviembre de aquel histórico 1910 y ese y los subsiguientes días hubo brotes de rebeldía por todas partes. Algunos abrazaron el plan por su propuesta política, pero la mayoría –es decir los más pobres y desposeídos– lo hizo sobre todo por lo que proclamaba en favor de la justicia social y la justicia agraria. Entre los dirigentes auténticamente populares que surgieron con la mira puesta en estos puntos se encontraban Emiliano Zapata, líder del movimiento en el sur del país, y Francisco Villa, líder en el norte.

Aquella primera parte de la Revolución Mexicana duraría escasos meses, ya que Porfirio Díaz renunció a la presidencia apenas en abril de 1911. La victoria del maderismo trajo en un principio grandes expectativas de cambio, pero poco a poco el conflicto habría de complicarse, debido al intrincado tejido de intereses políticos y económicos que alargarían la revolución por una sangrienta década más.

El legado del Plan de San Luis

A pesar de todo, el Plan de San Luis dejaría su honda huella en el devenir del movimiento armado y en su culminación constitucional. El documento fue la semilla que transformó radicalmente la política y la sociedad en México. Gracias a la convocatoria de Francisco I. Madero, se promulgarían profundas reformas que habrían de culminar con la proclamación de la Constitución de 1917, misma que recogió las principales propuestas del movimiento maderista y estableció los principios fundamentales de justicia social y reforma agraria que aún siguen vigentes, al menos en el papel, a más de un siglo de distancia.

El legado del Plan de San Luis perdura en la memoria histórica de México como un ejemplo de lucha por la justicia, la igualdad y la democracia. Con ese documento, el país entró de lleno al siglo XX y se marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de la República, etapa en la cual se buscó sentar las bases para el surgimiento de una nación más justa y equitativa. Si desde su publicación y hasta la fecha esto se ha logrado o no, es una discusión que ha existido a lo largo de todo ese tiempo y que seguramente proseguirá.

Aun así, el plan de Madero es un recordatorio constante de la capacidad del pueblo mexicano para movilizarse cuando siente la necesidad urgente de un cambio significativo en sus condiciones de vida y de un cambio, asimismo, en la búsqueda de una democracia genuina. Eso fue lo que Madero anheló desde un principio. Es por ello que el impacto del Plan de San Luis se sigue sintiendo en nuestro país y su proclamación continúa siendo un punto relevante en la historia de México.